El Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha publicado recientemente un estudio titulado “Perspectivas Económicas para el Sudeste Asiático, China e India 2019”, en el que analiza los retos y riesgos a los que los miembros de la Asean, China e India se van a enfrentar en el período 2019-2023. En el caso de la Asean, empieza por Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia y Vietnam, y son justamente a estos países a los que nos vamos a referir en primer lugar, dejando para sucesivas entregas Brunei y Singapur, por un lado, y Camboya, Laos, Myanmar, por otro.

Previsiones de crecimiento de los países ASEAN

En general, las previsiones de crecimiento medio anual se sitúan en torno a un 5,2%, con una tasa máxima de Filipinas (6,6%), seguida de Vietnam (6,5%), Indonesia (5,3%), Malasia (4,6%) y Tailandia (3,7%), dependiendo estas previsiones, en última instancia, de circunstancias políticas, como las elecciones a celebrar en Indonesia (2019), Tailandia (2019) y Filipinas (2022); de circunstancias legales, como la liberalización de los marcos regulatorios y la agilización de los procedimientos administrativos; y de la ejecución de numerosos y ambiciosos programas de infraestructuras, como el Corredor Económico Oriental en Tailandia, las Zonas Económicas Especiales en Vietnam, o los Proyectos Estratégicos Nacionales en Indonesia.

Inversiones en la economía digital

Al lado de estos retos, estos países se enfrentan a otros, puestos de relieve por el Secretario General de la Asean, Dato Lim Jock Hoi, como el desarrollo de la economía digital, cuyas inversiones hasta el año 2025 podrían sumar más de 200.000 millones de dólares, o la creación, en este ámbito, de Zonas Digitales de Libre Comercio, como es el caso de Malasia, en colaboración con Alibaba, con el fin de impulsar transacciones transfronterizas y el comercio electrónico, que van a marcar, en estos y otros países, el futuro rumbo de la economía.

Estos retos no están exentos de riesgos, caracterizados a día de hoy, en gran parte, por crecientes restricciones al comercio internacional, que están comenzando a afectar ya a las exportaciones, compensadas, afortunadamente, por el consumo interno en unos casos (Indonesia, Malasia, Tailandia, Vietnam) o por las remesas enviadas de emigrantes en otros (Filipinas). Con todo, pese a ese viento de proa, las economías de estos países presentan unas posibilidades de desarrollo sensiblemente superiores a los de otras zonas, lo que hace que sigan siendo importantes focos de atracción para la inversión extranjera.